CAFETERÍAS EN FRANQUICIA, EL AROMA Y EL SABOR DE UN BUEN NEGOCIO
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Ya sea como estimulante o relajante, a primera hora de la mañana o para acompañar la sobremesa, no cabe duda de que tomar café es un placer. Ahora, el mercado de la franquicia ofrece oportunidades que aúnan un ambiente cuidado, los mejores productos cafeteros, toda clase de complementos gastronómicos para enriquecer el concepto y, lo más importante, tradición y vanguardia en unos pocos metros cuadrados.
Son pocos los que se resisten actualmente a los poderes del café. El consumo de esta bebida estimulante ha crecido en los últimos años incentivado por un refinamiento en las costumbres españolas, especialmente en su tiempo de ocio. Quedar para tomar un café es un gesto de lo más habitual y el desarrollo de los negocios vinculados al sector no deja lugar a dudas: las cafeterías continúan representando una clara oportunidad dentro del mercado de la hostelería.
Al tratarse de un producto atemporal, con una demanda estable a lo largo del año, los negocios dedicados a la venta de café se perfilan como oportunidades rentables y seguras, un factor fundamental si se tiene en cuenta que, en la mayoría de los casos, se trata de inversiones que requieren un importante esfuerzo económico.
Como concepto, la cafetería es un negocio en constante evolución. Sin embargo, a pesar de la importancia de los nuevos perfiles de cafetería, la tradición es una característica francamente apreciada entre los consumidores del café, que consideran éste un producto que no debe perder su regusto artesanal.
En este sentido, la tradición como cualidad no sólo tiene que destacar en el producto, sino que debe quedar plasmada en un ambiente agradable, tranquilo, que resulte familiar y cercano. Así, la decoración se ha convertido en una de las mejores armas de las franquicias para diferenciar su negocio del resto y lograr que el cliente se sienta a gusto y repita.
Como sector, las cafeterías componen uno de los nichos de actividad más prolíficos en el mercado de la franquicia, a juzgar por la evolución del número de empresas que operan y la expansión constante de las mismas, traducida en nuevos locales operativos.
La franquicia a la cafetería… como anillo al dedo
El negocio de cafeterías es uno de los que mejor partido sacan al sistema de franquicias, por las múltiples ventajas que ofrece esta fórmula de crecimiento, por una parte, a los conceptos que desean expandirse con rapidez y facilidad, y por otra, a los inversores interesados en formar parte de este negocio pero sin partir desde cero.
En primer lugar, el modelo de gestión que ofrecen las franquicias no tiene nada que ver con el de una empresa familiar, el que habitualmente ha marcado los designios de las cafeterías de toda la vida. Se trata de un sistema basado en las nuevas tecnologías, en un control de gastos y un análisis de la situación constante para obtener los mejores resultados.
Además de pasar sus conocimientos en este sentido, la central formará al inversor, se haga cargo o no personalmente de llevar el negocio, en el sistema de trabajo del día a día. Aprenderá a coordinar su equipo para aprovechar mejor los recursos de que dispone y, en general, ha prestar un servicio al cliente que va más allá de poner un simple café.
En este sector, la imagen corporativa y la presencia que logre esta en un determinado territorio son fundamentales para el éxito temprano de la franquicia. Cuanto más reconocida sea la marca más público atraerá, incrementando los ingresos. Para conseguir una implantación eficaz, la publicidad y el marketing son las herramientas más adecuadas, herramientas que suponen un gasto a la central y un beneficio latente para el socio franquiciado.
En relación con lo anterior, la decoración que ofrecen las cadenas para sus locales trata de recrear un ambiente que favorezca el consumo y la fidelidad del cliente. Unido a la imagen de marca, es el otro factor relacionado con la imagen que más beneficios va a reportar al franquiciado.
Los precios que acuerde la central de la red con los proveedores son otro factor a tener en cuenta. El esfuerzo que hace la enseña en este sentido no sólo es una ventaja para sus establecimientos propios, sino para toda la cadena, que se beneficia de un precio especial que permite después un margen mayor de beneficios.
Finalmente, el apoyo constante que ofrecen las cadenas de franquicias a sus asociados es fundam
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