Puntos Clave
Se entiende que la franquicia es un sistema de expansión de un negocio y no un negocio en si. Es decir, que debe partir de un concepto empresarial bien estructurado y establecido de una empresa en marcha y con cierto éxito. La mentalidad empresarial ayudará también a conocer que un crecimiento lento no significa no crecer. Un desarrollo sostenido contribuirá a una implantación sólida, siempre que se sigan las estrategias adecuadas.
El franquiciante deberá contar con medios económicos tanto para sostener los servicios comunes durante el proceso de lanzamiento de la franquicia, como para dar un adecuado servicio a la red y prestar la asistencia correspondiente a la cadena. Además, deberá rodearse de un buen equipo. Los recursos humanos resultan esenciales a la hora de acometer cualquier tipo de plan en una empresa.
Fundamental para posicionar su marca frente a otras ya muy establecidas en el mercado. El franquiciante debe trazar un cuidadoso plan que lance su marca y la dé a conocer, en unas condiciones de fuerte competencia. La publicidad y las diferentes acciones de marketing que se emprendan deben guardar homogeneidad, por lo menos hasta que la marca esté asentada. Se trata de buscar un elemento diferenciador que haga que el cliente conozca la marca y le aporte confianza.
Resulta de esencial importancia que el principal requisito en la selección sea el que posea cultura empresarial, ya que de él va a depender la gestión de su franquicia. Además, va a ser la imagen de nuestra marca de cara al público en el resto de puntos del territorio motivo de nuestra expansión.
Secreto para salvaguardar nuestra ventaja competitiva, identificable con la marca por el cliente y sustancial, es decir, útil para el franquiciatario. Son las tres características básicas de ese Saber Hacer que ha llevado al éxito a nuestro negocio y que perdería toda su razón de ser si el franquiciante no es capaz de transmitirlo correctamente. Por tanto, la formación del franquiciatario es vital para la salud de nuestra marca.
En ocasiones, puede darse el caso de que la misma naturaleza del negocio dificulte esa comunicación del Saber Hacer, quizás porque resulte muy complejo. Algunas consultoras del sector aconsejan en determinadas ocasiones la creación de una “franquicia piloto”, cuyo funcionamiento durante el periodo de tiempo que sea necesario, contribuirá a ver si el modelo es operativo y a prever dificultades.
Además de esa transmisión del Saber Hacer, el constante contacto con los franquiciatarios es indispensable. Interesarnos por sus necesidades, sus dificultades y sus inquietudes nos ayudarán a saber si hemos tomado el camino correcto. Por supuesto, nos hará saber si todo funciona como es debido y nos mantendrá muy cerca de la realidad del mercado.
El conocimiento del mercado nos dará las pautas de cómo acercarnos a nuestro potencial cliente y un buen plan de marketing conseguirá la uniformidad necesaria para que a ese cliente no le despiste nuestra oferta. Por descontado, el contacto con el franquiciatario nos desvelará cuáles son las inquietudes de ese consumidor, lo que va a contribuir al éxito en la implantación de nuestro producto.
El franquiciante es quien establecerá la política de ubicación de los locales de su franquicia y teniendo en cuenta que esos establecimientos van a ser su gran escaparate, hay que cuidar mucho el emplazamiento idóneo. Sin un análisis previo y un estudio de mercado, cualquier decisión en este sentido puede desembocar en el fracaso más absoluto.
El franquiciante tiene que estar en permanente contacto con lo que sucede en el mercado y, en particular, en el sector en el que opera. Presentará productos y servicios renovados mirando por el cliente. La observación del mercado le dará también las pautas sobre la conveniencia, o no, de buscar estrategias de expansión diferentes.
A pesar de que todos los sectores pueden albergar una oportunidad de negocio importante aquí podemos destacar algunos sectores de actividad que se están imponiendo con fuerza en el mercado, como son telecomunicaciones, música y vídeo, los omnipresentes moda y restauración, así como servicios (tintorerías, transporte-mensajería, inmobiliarias, agencias de viaje...) y servicios a domicilio. Por otro lado, la franquicia también se ve influenciada por las modas y subsectores de actividad que afectan a la economía.













