• La
posesión de recursos financieros importantes para hacer frente
a la creación y puesta en marcha de una red de franquicias.
• Mayor complejidad en
la comunicación con los diferentes puntos de venta.
• El gestor del negocio
es un tercero con lo que las posibilidades de control directo son
inferiores al de un establecimiento propio.
• Problemática en
la transmisión del know-how a los franquiciados, en el caso
de no existir confidencialidad suficiente.
• Menor beneficio por establecimiento,
pero mayores beneficios por más unidades vendidas.
• Desventajas derivadas
del seguimiento y la supervisión que ha de ejercerse puntualmente
sobre los franquiciados.
• Rentabilización
de los esfuerzos de marketing y comunicación; todos los esfuerzos
obtienen una repercusión enorme que aumenta en la medida
que la red se va haciendo más grande, y es que las franquicias
viven fundamentalmente de la imagen de marca que transmiten al mercado
y de la confianza que se deriva de ésta.
• En definitiva, la gran
mayoría de los inconvenientes que posee el sistema de franquicia
no vienen derivados por las características del sistema en
sí, sino por la mala aplicación, por parte de las
empresas, de las peculiaridades y métodos de trabajo que
exige esta exitosa fórmula de comercialización.
|