El sistema de franquicias es una de las
fórmulas empresariales que mayor desarrollo está teniendo
en los países industrializados, por las innumerables posibilidades
que representa, tanto para el franquiciado como para el franquiciador.
El emprendedor que se decide a abrir una franquicia desarrolla
una actividad empresarial del mismo modo que si decidiese abrir
ese mismo negocio de manera independiente, pero cuenta con una serie
de aspectos diferenciales con respecto a esa situación como
son la ayuda y el apoyo del franquiciador, que con su experiencia,
ha constatado el resultado del negocio.
Esto deriva en una amplia serie de ventajas, pero también
unos cuantos inconvenientes que merece la pena analizar.
VENTAJAS
Ser dueño de su propio negocio
Aquí la diferencia es clara. Cuando una persona trabaja para
sí misma, no hay duda que sus esfuerzos tienen una recompensa
mucho mayor y más rápida, principalmente en forma
de ingresos. De hecho, está demostrado que un establecimiento
franquiciado funciona mucho mejor que otro gestionado por otra persona
contratada por cuenta ajena, por muy cualificada que esté.
Posibilidad de crear un gran patrimonio
La gran mayoría de las personas con mayor capacidad financiera
son aquellos que gestionan sus propios negocios. Por ello, si la
estabilidad económica es uno de sus objetivos, está
claro que ser empresario es el mejor camino para conseguirlo.
¿Por qué una franquicia?
Existen innumerables argumentos por los que la franquicia es el
mejor método para aquellos que se estrenan como empresarios,
principalmente, por las innumerables posibilidades de éxito
que ofrece, ya que permite dirigir mucho mejor los objetivos económicos
y empresariales.
Adquirir un sistema de negocio rentable
Cuando se ha tenido la oportunidad de hablar con otros franquiciados
puede comprobarse lo importante que es tener un sistema que poner
en práctica.
Las inversiones realizadas permiten garantizar la estabilidad del
negocio, el mayor crecimiento de las ventas, la investigación
y el desarrollo de los futuros productos y servicios y la viabilidad
del plan de negocio.
El negocio está probado en el mercado. Al invertir en un
negocio de franquicia se está invirtiendo en una fórmula
comercial consolidada y con muchos años de experiencia en
el mercado.
El franquiciado es propietario de un negocio previamente acreditado
por una experiencia contrastada, con satisfactorios resultados y
que ofrece grandes posibilidades, por lo que se reduce enormemente
el riesgo que conlleva iniciar una actividad comercial de manera
solitaria.
El franquiciado cuenta además con la garantía de
independencia, tanto jurídica como económica con el
franquiciador, lo que supone que ambos asumen el éxito o
fracaso de la empresa. De esta forma, se generará una fuerte
colaboración entre franquiciador y franquiciado para sacar
adelante el negocio y obtener los mismos éxitos.
El Know-How o clave del éxito
El elemento clave de toda franquicia radica en el hecho de que el
franquiciador ceda al franquiciado un know-how, es decir un "Saber
Hacer" que diferencia el funcionamiento del negocio y que es
la base del éxito que tiene en el mercado.
Esta adquisición se realiza a través de una formación
técnica y comercial que recibe el franquiciado, y que se
basa en la transmisión de los métodos operativos del
franquiciador, que hacen que el negocio funcione y salga adelante
con mayores garantías de éxito.
Todo franquiciado puede explotar este know-how en un ámbito
geográfico determinado, ya que, además, dispone de
una zona de exclusividad territorial para su negocio.
El I+D de la central de franquicias
La gran mayoría de los pequeños comerciantes están
demasiado ocupados en su día a día como para pensar
en desarrollar nuevos productos y servicios que satisfagan mucho
mejor las necesidades de sus clientes. Por el contrario, un franquiciador
buscará siempre la manera de mejorar los beneficios de su
red, para lo que destinará tiempo y dinero.
Cobertura asistencial de una gran organización
Al firmar el contrato con la central, el franquiciado pasa a pertenecer
a una gran organización beneficiándose de las ventajas
de pertenecer a una gran empresa. Así funcionará bajo
una gestión central dirigida por profesionales, lo que impulsará
su productividad, y dispondrá de asesoramiento continuo en
diferentes materias como marketing, producción, contabilidad
y aspectos legales, lo que le permitirá reducir el trabajo
administrativo.
De igual modo, el franquiciado disfrutará también
de la renovación constante y puesta al día de la franquicia
que igualmente corren a cargo del franquiciador, ya que todas las
cantidades pagadas a la central proporcionan la capacidad de implementar
mejoras en el sistema que posteriormente le serán útiles
en su actividad.
Desarrollo más rápido y más seguro
Está demostrado que los franquiciados consiguen alcanzar
mucho antes el punto de equilibrio de sus negocios, y con mayor
garantías de éxito, que otros comerciantes del mismo
sector que inician su actividad por cuenta propia.
El reconocimiento de la marca
Todo franquiciado desarrolla su actividad bajo el paraguas de una
marca reconocida a nivel nacional e incluso internacional. Esto
permite que el negocio atraiga nuevos clientes que están
familiarizados con los productos o servicios ofertados.
De hecho, la homogeneidad de la imagen de los puntos de venta es
muy importante a la hora de reflejar una imagen corporativa común
y atractiva, que represente al negocio en cualquier punto donde
se implante.
Economías de escala
Comprar en un grupo es mucho más barato que hacerlo de forma
independiente. Este hecho incide directamente en la cuenta de resultados
de cualquier comerciante, ya que permite conseguir condiciones de
compra más favorables, plazos de pago más ventajosos
y seguridad en el aprovisionamiento de materias primas.
Asistencia técnica
Los franquiciados de cualquier negocio reciben un seguimiento por
parte del franquiciador, en temas como técnicas de venta,
administración, merchandising, ubicación más
adecuada del local, decoración del local, contabilidad, informática,
etc.
Además, la central pone a su alcance los medios de información
que el franquiciador posee, como estudios de mercado, que facilitan
un mejor conocimiento del mercado y del sector al que se dirigen.
Formación inicial y permanente
En muchas ocasiones el franquiciado no tiene conocimientos del sector
en concreto donde opera la franquicia. Por ello, el sistema de franquicias
ofrece distintos planes de formación tanto inicial como permanente,
que posibilitan que cualquier persona sin experiencia pueda acceder
a operar dentro de una actividad, en la que de otra manera le hubiera
sido totalmente imposible establecerse debido a su desconocimiento.
Publicidad del negocio
La empresa franquiciadora es la encargada de llevar a cabo las campañas
publicitarias y de marketing que se planifiquen, lo cual beneficiará
a todo el grupo de franquiciados.
De esta forma, el franquiciado es portador de una marca conocida
nacional o internacionalmente que invierte grandes cantidades en
publicidad en distintos medios como radio, prensa o televisión,
lo que de forma individual para la mayoría de los franquiciados
sería inaccesible.
Facilidades de financiación
En países donde la franquicia está muy desarrollada,
todo futuro franquiciado puede obtener importantes ayudas económicas,
ya que las entidades financieras conceden créditos con intereses
favorables a los negocios de franquicias que se abren. Actualmente
en Colombia las entidades financieras no cuentan con productos especializados,
pero comienzan a inquietarse para satisfacer estas necesidades.
Así, el franquiciado se beneficia de una imagen de marca,
de unas facilidades de financiación y de una formación
y asistencia por parte del franquiciador que le permitirá
competir en el mercado desde una posición privilegiada, gracias
a esta amplia serie de ventajas que le aporta el sistema de franquicias
y que le diferencian de otros sistemas empresariales.
En definitiva, un gran abanico de oportunidades a las que hay que
añadir las particularidades que diferencian cada franquicia.
INCONVENIENTES
Como se ha podido comprobar, comprar una franquicia reporta una
serie de beneficios importantes, pero para acceder a ellos hay que
asumir también una serie de costos y limitaciones adicionales.
Por ello, a continuación se mostrarán los inconvenientes
más importantes que pueden derivarse de este sistema de cooperación
empresarial:
Costos adicionales
La integración en una red de franquicia implicará
tener que soportar unos costos adicionales que no existen en el
caso de abrir un negocio independiente, como el derecho de entrada
y los royalties de funcionamiento y publicidad. Aunque estos, como
se ha visto, deben contemplarse como una inversión dirigida
a la reducción de riesgos.
La necesidad de los royalties
Si un negocio consigue superar las previsiones iniciales de rentabilidad
establecidas por el franquiciador, es muy posible que el franquiciado
comience a cuestionarte la necesidad de pagar los royalties de funcionamiento
y termine por no aceptar de buen agrado las visitas periódicas
del personal de control del franquiciador.
La influencia de otros establecimientos
Aunque lo normal sea que la existencia de muchos más puntos
de venta beneficie a cualquier negocio por las sinergias que esto
produce, también hay que tener en cuenta que el bajo rendimiento
y capacidad de otros puntos de venta de la red pueden afectar gravemente
la imagen y reputación del resto de establecimientos.
Limitaciones para la venta o traspaso del negocio
Hay que tener siempre en cuenta que el franquiciador puede tener
derechos de compra y de cancelación del contrato según
las condiciones definidas en el mismo.
Riesgos asociados a la gestión del franquiciador
Finalmente se enumerarán algunos problemas con los que puede
encontrarse cualquier franquiciado si la gestión del franquiciador
no es la esperada:
• Un franquiciador en la fase de lanzamiento
puede poner más esfuerzos en la captación de nuevos
franquiciados que en la prestación de servicios adecuados
de asistencia y apoyo.
• La limitación de recursos financieros
puede generar importantes deficiencias en la prestación de
estos servicios.
• Un franquiciador no ético que, con ánimo
de lucro, no pretende establecer una correcta relación de
apoyo al franquiciado.
• Un franquiciador falto de los recursos financieros
y humanos necesarios o simplemente explotador de un negocio carente
de la suficiente solidez y fiabilidad.
Por todo esto, hay tener en cuenta que la decisión de adquirir
una franquicia requiere un proceso de análisis a lo largo
del cual se debe conseguir la información más adecuada
y analizar las posibilidades reales de integración en una
determinada red.
Así, informarse adecuadamente, conocer en profundidad el
sistema de franquicias y decidir con total objetividad debe ser
el camino a seguir.
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