Obtener la inversión necesaria
para abrir cualquier negocio suele ser uno de los principales problemas
con los que se encuentra todo emprendedor y uno de los motivos más
comunes, por los que muchos proyectos e ideas que podían
haber triunfado acaban por no pasar del papel.
La capacidad de endeudamiento y de pago y los avales que los candidatos
puedan presentar, seguirán siendo condición indispensable
para conseguir cualquier tipo de financiación.
Además algunas cadenas de franquicia, con el fin de facilitar
la entrada de sus franquiciados, financian ellas mismas parte de
la inversión inicial que se debe realizar, de forma que los
nuevos empresarios pueden acogerse a créditos muy ventajosos
y sin la necesidad de la intermediación bancaria.
Otro aspecto a tener presente es que nunca conviene financiar toda
la inversión necesaria para montar una franquicia. Lo recomendable
es que el franquiciado disponga de unos recursos propios equivalentes,
al menos, al 50% del desembolso inicial que debe efectuar, ya que
lo contrario implicaría un endeudamiento excesivo, que podría
llevar al fracaso del negocio.
De hecho, y para evitar esto, muchas cadenas de franquicias ponen
límites a la financiación externa que pueden realizar
sus futuros franquiciados, para cubrir la inversión total
que deben realizar. Estos límites suelen situarse entre un
50 y un 60%.
Productos y servicios
Los productos y servicios para franquiciados no difieren de aquellos
ofertados a las pymes en general.
Veamos algunos de los más comunes:
- Préstamo hipotecario: es una de las opciones
más comunes para financiar el local comercial en el que se
va a desarrollar la actividad.
- Leasing inmobiliario: es otra de las opciones para financiar
la adquisición del local. Es un contrato de arrendamiento,
en el cual el franquiciado tiene la posibilidad de adquirir el local.
- Leasing mobiliario: destinado a financiar el material
mobiliario. De igual forma que en el caso anterior, una vez que
finalice el contrato de arrendamiento, el franquiciado puede adquirir
el material mobiliario que haya financiado. Es muy útil para
el caso de los negocios que requieren mucha inversión en
maquinaria.
- Renting: Contrato de arrendamiento de bienes (muebles
o inmuebles), sin opción de compra. La cesión del
bien comporta el pago de unas cuotas fijas que incluyen servicios
complementarios, como puesta a disposición, mantenimiento
y seguro. Está especialmente indicado para bienes con riesgo
de obsolescencia: vehículos, informática, ofimática
y comunicaciones.
- Préstamo: suele estar dirigido a satisfacer las
necesidades de financiación de inversiones en activos fijos,
como arreglos y reformas del local, cambio corporativo de imagen,
compra de mobiliario o equipamiento, etc…
- Cuenta de crédito: permite disponer de un crédito
con el que hacer frente a las necesidades económicas del
franquiciado, además de percibir intereses por los saldos
a su favor.
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