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Casi nueve años han pasado desde que el Parque Nacional de la Cultura Agropecuaria (Panaca) abrió sus puertas en Quimbaya (Quindío). Desde entonces, el auge de los parques temáticos ha sido tal, que hoy en el país existen cerca de 25 de ellos que se dedican no solo a la cultura cafetera, sino a propagar los cuentos de Rafael Pombo y hasta a alimentar en los niños las ganas de convertirse en bomberos o médicos.
De la idea del parque de diversiones se tiene registro desde comienzos del siglo XVI, cuando en las afueras de las ciudades de la Europa medieval se instalaban jardines que ofrecían entretenimiento en vivo, fuegos artificiales, bailes y juegos, entre otras cosas. Sin embargo, fue en 1955, con la inauguración de Disneylandia, en Estados Unidos, cuando nació el parque temático. Este, en particular, no ofrecía los juegos tradicionales de un parque de diversiones, pero estaba dividido en áreas, cada una de las cuales tenía un tema diferente, con ambientación y escenografía adecuadas a las épocas que pretendía representar.
El concepto tardó casi medio siglo en llegar a Colombia, pero ha cogido tanto impulso que entre los principales objetivos del Viceministerio de Turismo, al lado de la construcción de centros de convenciones y de la búsqueda de nuevas aerolíneas que operen en el país, está la creación de estos parques temáticos.
En estos lugares, la idea principal consiste en mezclar la diversión con el aprendizaje. Una receta que ha dado buenos resultados, según el viceministro de Turismo, Óscar Rueda. “Los parques temáticos son jalonadores de turistas.
Otra hubiera sido la historia del Eje Cafetero sin el Parque del Café”, destaca, para referirse al desarrollo de una región del país que se ha convertido en el primer destino rural de Colombia, con cerca de 500.000 visitantes al año, según informa María Claudia Campo, directora de Cotelco en el Quindío.
El concepto ha tomado fuerza. Incluso, Lina Sánchez, directora ejecutiva de la Asociación Colombiana de Atracciones y Parques de Diversiones (Acolap), calcula que un 60 por ciento de los cerca de 40 parques afiliados a esta entidad en el país ya son temáticos.
Ella pone el ejemplo del Eje Cafetero, donde -afirma- los turistas al menos visitan el Parque del Café o Panaca antes de abandonar la región. Por eso explica un fenómeno reciente que ha detectado. “La tendencia consiste en que los parques de diversiones buscan transformarse en temáticos. Es un concepto amplio que da resultados y es impactante porque educa”, señala.
Uno de los casos que cita es el del parque Mundo Aventura, en el sur de Bogotá, que en 130.000 metros cuadrados ha añadido a sus atracciones mecánicas un área infantil (Mundo Pombo), adecuada con cuentos conocidos de Rafael Pombo como Rin rin Renacuajo y La pobre viejecita.
Allí también hay una zona extrema que está dedicada a los mitos y las leyendas de la Sabana de Bogotá, como las de Bochica, El Dorado y Bachué; y una natural, que consiste en una granja interactiva con animales como llamas, avestruces y cabras. Y la expansión sigue. “El próximo año vamos a inaugurar un área en la que se mostrará cómo ha sido el desarrollo de Bogotá”, dice Dayana Jiménez, líder de mercadeo del parque Mundo Aventura. Y la aventura apenas empieza.
Es un conceto de negocio muy novedoso, actaulmente esta franquicia tiene mucha acojida en el público, en especial los niños y jovenes visitantes.
Fuente Base: Diario Portafolio
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